miércoles 11 de noviembre de 2009

Departamento de Mayúsculas y Minúsculas: Las reglas esenciales

LOS REDACTORES INEXPERTOS suelen conferir cualidades mágicas a las mayúsculas. Piensan que las letras capitales trasmiten respeto, importancia, solemnidad e incluso veneración. La verdad, las mayúsculas en castellano tienen usos muy acotados.

1. Las mayúsculas se emplean para indicar nombres propios de personas, personajes, divinidades (creamos en ellas o no) lugares —calles, barrios, colonias, estados, provincias, países—, publicaciones, establecimientos comerciales, instituciones gubernamentales y no gubernamentales, oficinas, edades históricas y disciplinas académicas. Cada palabra del nombre propio se escribe con mayúscula, excepto artículos, preposiciones y conjunciones:

Juan de la Vega

El Palacio de Hierro

La Jornada

el Renacimiento

la Edad Media

Organización de las Naciones Unidas

Nueva Revista de Filología Hispánica

Reino Unido

Dios

Satanás

Dirección

Intendencia

Cinco de Mayo (la calle)

Neuquén (provincia argentina)

Mickey Mouse

Ratón Miguelito

Quetzalcóatl

Recursos Humanos

A

Ciencias Básicas

Biología

la Virgen (María)

Shiva

Ojo: los nombres de periódicos y revistas, además, se escriben con letra cursiva. Si no aludimos a una disciplina académica sino a un fenómeno genérico, la palabra no debe llevar mayúscula:

La biología está en todo. Pero: Tomé Biología Orgánica este semestre.

Me encanta la literatura. Pero: ¿Es cierto que reprobaste Literatura Española Medieval?

A Juan le interesan todas las ciencias. Pero: Juan estudia en la división de Ciencias Básicas e Ingeniería.

Por otra parte, el nombre propio de este país es México o Estados Unidos Mexicanos. Por esto, si escribimos república mexicana, debe ir en minúsculas porque no se trata de un nombre propio sino de un sinónimo descriptivo (la república que es México). En cambio, Argentina también es República Argentina. En otras palabras, República Argentina es también su nombre propio oficial. No sucede así en México.

Otro ojo: En castellano, las religiones, los idiomas y las corrientes ideológicas y artísticas no se consideran como nombres propios. Así, con minúscula inicial escribimos catolicismo, judaísmo, islam, protestantismo, confucianismo, taoísmo, hinduismo, español, castellano, francés, ruso, hebreo, árabe, japonés, chino, comunismo, capitalismo, democracia, estalinismo, socialismo, anarquía, surrealismo, expresionismo alemán, orientalismo, puntillismo, dadaísmo, hiperrealismo, realismo mágico, modernismo, posmodernismo, estructuralismo (Claude Levi-Strauss, q.e.p.d.), etcétera.

2. Únicamente la primera letra de los títulos de obras de creación artística o intelectual debe llevar mayúscula. Si estos títulos incluyen nombres propios, desde luego que éstos también deben escribirse con mayúscula inicial. Todo título de obra de creación artística o intelectual, además, debe escribirse en letra cursiva, igual que los nombres de periódicos y revistas. (Las partes de estas obras, como títulos de poemas, cuentos, capítulos, escenas, arias, etcétera, deben escribirse entre comillas dobles): El llano en llamas contiene un cuento titulado “El llano en llamas”. El capítulo tres se titula “La historia en breve”. El libro Piedra de sol incluye el poema “Piedra de sol”. En el periódico El País, salió un artículo titulado “Los obispos presionan a los diputados católicos por la reforma del aborto”.

Ojo: En España, en lugar de nuestras comillas dobles (en ocasiones llamadas inglesas o redondas) se emplean las comillas llamadas francesas: Allá, en España, se llaman «comillas francesas». El uso, no obstante, es idéntico. Las nuestras no son ni superiores ni inferiores a las otras. Es cuestión de usos y costumbres tipográficos.

3. Cada proposición debe empezar, forzosamente, con mayúscula. Con estas tres reglas se agota el 90 por ciento de todas las mayúsculas que vamos a usar en la redacción de prosa. El otro 10 por ciento se divide entre los usos siguientes:

4. Para nombrar las constelaciones, planetas, estrellas, siempre y cuando nos refiramos a ellos como cuerpos celestes:

La Osa Mayor está directamente arriba de nosotros.

El Sol es el centro del sistema planetario.

La Luna es nuestro satélite natural.

El tercer planeta se llama Tierra.

La Vía Láctea es el nombre de nuestra galaxia.

Pero:

El sol quema mucho.

Nada nuevo hay bajo el sol.

Parece que andas en la luna.

En mi tierra se da mucho el frijol.

No hay nada parecido en la tierra.

Ese oso se asea así.

5. Para nombrar los puntos cardinales (sólo cuando nos referimos a ellos como tales, no para indicar simple dirección: “La brújula señala el Norte”. Pero: “Vamos hacia el norte de la ciudad”. Cuando hablamos de las civilizaciones occidentales u orientales como Occidente u Oriente, también empleamos mayúsculas, precisamente para diferenciarlas de la simple dirección: “Nos dirigimos al occidente del estado”. “Vivimos al oriente del volcán”. Pero: “En Occidente tenemos pocos idiomas tonales”. “En Oriente mucha gente come con los palillos llamados chinos”.

6. Para nombrar festividades civiles o religiosas: “Le gustan las tradiciones de Navidad”. “¿Vendrás para Año Nuevo?”. “Vamos a festejar en grande el Día de la Independencia”. “El Día del Perdón se llama Yom Kipur en hebreo”.

7. Escribimos con mayúscula inicial los títulos de frailes y hermanas religiosos sólo cuando forman parte de su nombre propio: “¿Has leído a Fray Luis de León?”. “Me intriga la vida de Sor Juana Inés de la Cruz”. Pero se emplea minúscula si se trata —y se emplea— como simple título: “Va a llegar fray Juan a cenar”. “El padre Román viene a comer hoy”. “La hermana Francisca viajará a Roma el mes próximo”.

8. Usamos mayúscula inicial para distinguir entre palabras que nombran ciertas entidades o colectividades, y sustantivos comunes: “La Iglesia exige el celibato a sus sacerdotes”. Pero: “Construyeron esta iglesia en el siglo XIX”. “El dogma sólo puede ser dictado por la Iglesia católica” (el adjetivo católica siempre se escribe en minúscula, a menos que forme parte de un nombre propio, pero suele ser simple adjetivo. Véase el punto 3 de las reglas negativas, abajo). “Estos papeles conciernen a la seguridad del Estado”. Pero: “No hay suficiente recaudación en este estado” y “Lo encontraron en estado de ebriedad”. (Las palabras nación y país nunca llevan mayúscula, a menos que estén dentro de un nombre propio o al principio de una proposición. Tampoco debe llevar mayúscula inicial la palabra gobierno, ni las frases gobierno federal y gobierno municipal).

9. Se escribe con mayúscula la primera letra de la primera palabra de los nombres científicos en latín: Felis catus, Mus musculus, Canis familiaris. También se escriben en letra cursiva porque se trata de palabras en latín.

Las reglas negativas

1. No deben llevar mayúscula los títulos de personas, incluyan el nombre propio o no:

¿Dónde está el gobernador?

Esto no va a gustarle al licenciado Godínez.

El secretario Carstens se siente indispuesto.

El general lo recibirá ahora.

El alcalde fue asesinado por el narco.

Excepción importante: en el caso de primeros mandatarios como presidentes, primeros ministros, reyes, papas y los embajadores que los representan (y sólo de estos jefes de Estado, no de otros funcionarios, por importantes que sean o se crean), sí se emplea mayúscula inicial siempre y cuando no estén sus nombres propios y sepamos de quién se trata de manera específica:

Ya llegó el Presidente.

No me lo dijo el Primer Ministro.

El Papa va a pronunciar un discurso.

Viva el Rey.

Acaba de fallecer el señor Embajador.

En estos casos, podríamos decir que el título funge como una especie de pronombre, ya que no está el nombre propio. Mas sólo en estos casos, no en los títulos citados anteriormente, como don, licenciado, alcaldesa, gobernadora, general, directora, secretario, maestro, doctora, profesor, etcétera. Aun donde debemos emplear mayúscula, tratándose de primeros mandatarios (jefes de Estado), ésta revierte a minúscula si está presente el nombre propio:

Ya llegó el presidente Calderón.

No me lo dijo el primer ministro Brown.

Es un artículo sobre el rey Juan Carlos.

Acaba de fallecer el embajador Anguiano.

2. Los nombres de los días de la semana, los meses y las estaciones del año siempre se escriben con minúscula inicial (salvo que estén al principio de una proposición o estén incluidos dentro del nombre propio de una revista, periódico).

Odio los lunes.

El mes más cruel es abril.

En septiembre se inicia el otoño.

Los jueves recogen la basura. Pero: Cada ocho días recibo el semanario El Correo de los Jueves.

3. Todos los adjetivos se escriben con minúscula. No importa que se refieran a religiones o nacionalidades:

Los cristianos se están preparando para las fiestas decembrinas.

Los judíos fueron expulsados de España en 1492.

Actualmente son los musulmanes quienes temen represalias.

Los colombianos en el gobierno sospechan que los venezolanos tienen otros motivos.

En la fotografía a la cabeza de este artículo, se emplearon mayúsculas erróneamente en seis ocasiones. Pero también emplearon otras de modo correcto. Un buen ejercicio sería localizar las mayúsculas bien empleadas…




















2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado, Dr. Cohen, he leído su artículo sobre el uso de las mayúsculas, mismo que me vino con anillo al dedo en este momento. Sin embargo, me queda una duda. Es respecto a cómo debe escribrise: ciudad de México o Ciudad de México, pues me he encontrado en muchas partes el uso con mayúscula. Considero que no es oficial, al menos porque no conozco documentoa alguno que así lo indique. Por lo tanto, creo que debe ser ciudad de México y no Ciudad de México. De lo contrario, al fechar oficios, cartas u otros documentos debería ponerse: Ciudad de México, D. F., a 12 de noviembre de 2009. Pero no creo que sea así, a menos que en algún lado se haya hecho oficial que el nombre es Ciudad de México y no ciudad de México. Mucho le agradeceré su ayuda, pues ver las dos formas en los periódicos y revistas crean una duda espantosa. Me despido deséandole un excelente día. Atte. Rogelio Baeza.


Me encantaría que este mismo correo lo subiera como comentario al blog. Así, yo podría contestarlo con este mismo correo que ahora voy a escribirle.

Respecto de la escritura del topónimo Ciudad de México, hay dos escuelas de pensamiento, como bien ha observado usted. La más tradicional se apega a la grafía ciudad de México. La más reciente, y la que va ganando terreno a marchas forzadas, es Ciudad de México, con mayúscula inicial en la c.

La grafía tradicional surge de una realidad ya anquilosada: la ciudad de México como única ciudad en el país. Ahora hay muchísimas, y algunas son muy grandes, con más de cuatro millones de habitantes: Guadalajara, Puebla, Ciudad Nezahualcóyotl, Monterrey (si no tiene cuatro millones, ya anda cerca...). En fin, al escribir ciudad con minúscula inicial, no nos referimos a esta ciudad por su nombre sino por su calidad genérica de ser la ciudad del país llamado México. Creo que esto no es correcto.

Al escribir Ciudad de México, usamos un topónimo: el nombre propio de esta ciudad. No importa que usemos el artículo la antes. Lo seguiremos haciendo por inercia, por costumbre, pero muchas veces he oído, ya, que la gente diga "Estamos por llegar a Ciudad de México" y "Vivo en Ciudad de México", pero aún predomina, con mucho, el uso del artículo. Así, de hecho, figura con c mayúscula inicial en la Ortografía de la lengua española publicada por la RAE y Espasa Calpe. El gobierno del DF mismo escribe Ciudad de México.

Esta controversia no debería confundirse con aquella en la cual se alega que no existe la Ciudad de México, sino únicamente el Distrito Federal. Creo que son dos cosas diferentes que se empalman, aunque desconozco si hay una definición jurídica, "oficial" como tú dices, de la Ciudad de México. En todo caso, no importa porque existe en las mentes de los hablantes. Es como no querer escribir Dios con mayúscula porque se es ateo. Aun así, Dios sigue siendo el nombre propio de esa divinidad, como Quetzalcóatl lo es de una divinidad mexica.

En resumen, Ciudad de México es topónimo, es el nombre propio de esta ciudad, y por tal razon considero que debe escribirse con mayúscula inicial en la palabra Ciudad y la palabra México.

Atentamente, y con la esperanza que esta disquisición sea de utilidad, se despide de usted

Sandro Cohen

Sandro Cohen dijo...

¡Bueno, Rogelio! Ya ni tengo que subir mi respuesta porque usted la incluyó después su pregunta. Ahora bien, si queda alguna duda o controversia, aquí estamos para responder lo mejor que se pueda.

Para quienes no entienden qué sucede aquí, Rogelio me hizo una pregunta en un correo privado, y le pedí que la subiera como comentario, y así podría yo responder públicamente. Tienen ustedes la respuesta arriba, después de la pregunta original.